Periodismo: medios, géneros y lenguaje

Hemos comenzado nuestra andadura por el periodismo ampliando el foco estrechísimo del currículo oficial.

El Bachillerato actual es una dieta que restringe los alimentos de la enseñanza secundaria y, sobre todo, se olvida de las competencias o de la ciudadanía antes pregonada. Sin embargo, las pruebas de selectividad suponen que se están educando personas capaces de debatir sobre temas de actualidad, con una información abundante y un razonamiento cultivado. Es decir, “personas cultas”, muchas más de las que hubo en otras épocas, cuando pocos pasaban el concurso “Saber y Ganar” de las antiguas reválidas.

Pues bien, libres del filtro para ciegos, qué vemos:

1) Los géneros periodísticos son más comprensibles si conocemos los medios de comunicación, su historia y su desarrollo cultural y tecnológico. El periodismo informativo (la noticia) nació en el siglo XIX con el teletipo. Mientras que el periodismo de investigación, a principios del XX, dio lugar al género estrella de la profesión: el reportaje, elaborado por reporteros incansables, hábiles entrevistadores.

En ambos casos, el desarrollo del periodismo respondía a una ampliación del sufragio en las democracias, que se hizo un poco más universal, junto con un cambio económico. El proletariado y los nuevos profesionales no se conformaban con noticias sobre el Imperio. Querían reformar o revolver una sociedad injusta y corrupta. ¿Os suena? ¿Quiénes se dedican hoy a investigar? ¿Qué trato reciben por los poderes y por el público?

El último paso en ese crecimiento real de la sociedad abierta ha sido el periodismo digital, plasmado en hipertextos, y el periodismo ciudadano a través de blogs y del microblogging. La unilateralidad de los medios, hasta el extremo de la TV, ha sido definitivamente rota por los internautas. Ya estamos tratando con géneros nuevos, pero no entran en las clasificaciones bachilleras: célula informativa, blogs especializados, procuración de contenidos (contents curation), (re)tuiteos.

2) El lenguaje periodístico por antonomasia es la lengua de las noticias: clara, concisa, objetiva, con frases cortas, sin subordinaciones, adjetivos descriptivos y sustantivos.

Sin embargo, los textos reales nos enseñan que hay un prototipo distinto por cada género, dentro de una escala con dos polos: el texto informativo y el texto de opinión: objetividad y subjetividad. En el intermedio encontramos una diversidad compositiva, que no se limita al vocabulario ni al tipo de frases, sino que se vincula con la estructura del género: su intencionalidad, sus partes. Hay entrevistas de declaración, de reportaje o literarias. Hay reportajes objetivos o interpretativos.

Por no hablar de los géneros de opinión, que trataremos en otro momento.

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